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Básicos de un contrato de arrendamiento

En ocasiones los acuerdos de alquiler se toman más a la ligera que aquellas negociaciones de compraventa, pese a que los riesgos son similares: está de por medio un bien raíz que, para la mayoría representa el patrimonio. Por ello, la peor práctica que puedes hacer es correr a una papelería para adquirir un machote de contrato.

El contrato de arrendamiento residencial es el documento legal que servirá como herramienta para defender los derechos de ambas partes, tanto para garantizar la propiedad o uso del inmueble, como proteger al inquilino ante abusos.

En el documento se debe definir las condiciones a través de las cuales ambos contratantes se obligan recíprocamente, uno, a conceder el uso y goce temporal  y, el otro, a pagar cierto monto por ese uso. Estos son los 10 puntos más recomendables que debe contener un contrato para la renta de un inmueble.

1. Nombre y datos generales del propietario o de la persona con las facultades legales para rentar la propiedad (arrendador) y del arrendatario.

2. Información completa del inmueble: ubicación y descripción de la propiedad a arrendar.

3. Domicilios del arrendador y del fiador o aval, en caso de que esta figura se incluya en el contrato.

4. El monto estipulado por concepto de renta. Debes especificar la periodicidad de pago. Si existe una cuota de mantenimiento, es recomendable incluirlo en la renta, esto te garantizará estar al día en dicho servicio.  

5. Plazo del contrato. La ley en el país establece que en casa habitación, el plazo mínimo obligatorio es de un año sin embargo la movilidad laboral cada vez mayor está flexibilizando este punto.

6. Detalles del pago por concepto de depósito: monto y las condiciones para que se devuelva al arrendatario al finalizar el contrato.

7. Es relevante estipular por escrito las responsabilidades del arrendador y del arrendatario respecto al mantenimiento de la propiedad. Recuerda que todas las reparaciones mayores que sean por desgaste corresponden al dueño, mientras que desperfectos por un mal uso tendrán que ser reparados por el arrendatario.

8. Inventario y condiciones. Enlista todo el equipamiento que tiene el inmueble. Desde cortinas, cortineros, tipo de muebles en baño y cocina, lámparas. Respalda esta información con fotografías. También se sugiere especificar qué tipo de mejoras puede, o no, hacer el inquilino.

9. Uso y limitaciones del inmueble. Se debe aclarar si es para uso habitacional, comercial o de oficinas, además, incluye parámetros como la posesión de mascotas, horarios con mayor ruido permitido, subarrendamiento.

10. Renovación y aumento de la renta al término del contrato. Determinen por escrito si es renovable y las condiciones ello.

11. Causas de rescisión del contrato y penalizaciones.

Una recomendación extra. Haz una exhaustiva investigación del futuro inquilino, recuerda que la Ley de Extinción de Dominio puede poner en jaque a tu propiedad si en ella se llevan a cabo actos ilícitos como secuestro. La mejor manera de protegerse es con referencias personales del usuario y un aval.

Te recomendamos asesorarte de un especialista en arrendamiento, de preferencia, un abogado especializado en el tema de arrendamiento inmobiliario y en extinción de dominio.

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